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A pesar que la minería está prohibida en el Salvador desde el año 2017, la extracción de aguas termales con alto niveles de arsénico ha contaminado las cuencas salvadoreñas por más de 12 años.

 cerroblanco

En enero del 2017, la empresa canadiense Goldcorp anuncio la venta de su proyecto minero Cerro Blanco a la empresa de capital de alto riesgo Bluestone Resources.  Desde entonces, Bluestone ha logrado posicionar el proyecto efectivamente en el mercado de acciones de Toronto, Canadá, alcanzando un capital de 94 millones de dólares canadienses, según el último reporte financiero emitido por la empresa en septiembre de 2020.

El proyecto Cerro Blanco, se desarrolla en una propiedad de 174 hectáreas ubicadas en el municipio de Asunción Mita, departamento de Jutiapa, Guatemala - a 14 kilómetros de El Salvador, y opera a través de la subsidiaria Sociedad Entre Mares de Guatemala, S. A.

En el año 2004, la empresa presentó un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para la exploración y explotación de oro al Ministerio de Energía y Minas de Guatemala (MEM), y fue denegado en dos ocasiones debido a deficiencias técnicas. Pero, según denuncias de organizaciones ambientales, en el año 2007, el MEM otorgo un permiso de exploración por 25 años de forma irregular, violentando así normas de derecho administrativo de la República de Guatemala y poniendo en riesgo la salud de comunidades en Guatemala y El Salvador debido a los posibles impactos ambientales generados por la mina. 

“La autorización del EIA fue dada improvisamente en el año 2007 porque se le agotó el tiempo de exploración. Entonces, el mismo estudio que había sido rechazado dos veces por el equipo técnico del Ministerio de Medio Ambiente se aprueba esa oportunidad. La prueba que nunca sirvió ese estudio fue que nunca sacaron un gramo de oro de esa mina en 18 años; al contrario, desde el año 2010 han extraído altas cantidades de agua termal, que al principio vertían sin tratamiento al Río Ostúa, que drena al lago de Guija”, denunció Julio Gonzáles, representante de la organización Madre Selva.

Expertos, como el Ingeniero en minas Robert Robinson, que han revisado el EIA original presentado por Entre Mares, indican que este carece de aspectos claves, como un estudio hidro-geográfico de la zona, y un estudio sobre las consecuencias ambientales derivadas de la explotación minera en una zona de carácter geotermal con abundancia de metales pesados, como el arsénico, que son letales cuando son liberados en el medio ambiente.

Por su ubicación geográfica, la contaminación de la mina también alcanzaría el rio lempa, la fuente de agua mas importante de El Salvador, que abastece de agua potable a dos tercios de la población de San Salvador y abastece gran parte de la pesca, agricultura y ganadería.

Las amenazas de este proyecto han tenido resonancia en El Salvador, país que desde el año 2017 ha prohibido la minería metálica por el alto nivel de contaminación que esta industria supone y por los graves riesgos que esta contaminación causaría a su frágil balance ecológico.

En el año 2013 la Procuraduría para Defensa de los Derechos Humanos de el Salvador, público un “Informe especial sobre el Proyecto Minero ´Cerro Blanco´ y las Potenciales Vulneraciones a Derechos Humanos en la oblación salvadoreña”, donde recomienda al estado Salvadoreño que:

“a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, agote sin dilaciones y atendiendo a la emergencia del caso, las gestiones diplomáticas ya iniciadas con el Estado de Guatemala, para salvaguardar los derechos humanos de la población salvadoreña y procurando la adopción de acuerdos vinculantes basados en los principios de la buena fe, de buena vecindad y respetando al concepto de cuencas compartidas, así como la defensa y garantía de los derechos humanos de las poblaciones”       

Por su parte, la bióloga e investigadora Cidia Cortez indicó que el proyecto Cerro Blanco está ubicado en un importante acuífero subterráneo entre el Río Ostúa y del municipio de Metapán, de El Salvador, y que desde ya se generan afectaciones por la extracción de aguas termales con alto contenido de metales pesados.

“Las comunidades salvadoreñas que están en frontera con Guatemala, a unos 200 metros arriba de la mina y a cuatro kilómetros de distancia de la mina, ya están siendo afectadas por este proyecto minero”, comentó Cidia Cortez, autora de un estudio publicado por la Mesa Nacional frente a la Minería (MNFM) titulado “Impacto de la Mina Transfronteriza Cerro Blanco en el Agua y la Salud para El Salvador”,

El rio Ostúa es una amenaza para el lago de Güija, debido a las cantidades de arsénico natural que recibe provenientes de la actividad en la mina Cerro Blanco. El lago Güija, a su vez, es el más grande proveedor de agua del río Lempa.

“Estamos viendo cosas raras porque aquí (en el lago de Gὒija) ya hay azufre, eso antes no había, y eso ya está acarreando problemas en el lago”, dijo Jaime Gonzáles, habitante del lago en la zona de Guatemala.

“Con el impacto de la minería en el lago de Gὒija nosotros tenemos miedo que nuestro lago y hasta el Rio Lempa pueda ser contaminado porque de aquí nace” dijo Mirna Cruz, residente del municipio de Metapán, El Salvador.

Mientras tanto en Canadá, la empresa Bluestone promociona la mina como el segundo yacimiento de oro más grande de Guatemala y además promociona la construcción de una planta geotérmica que producirá una 50 mega watts de energía para su comercialización. Pero hasta la fecha organizaciones ambientales denuncian la falta de transparencia en la adquisición del proyecto por parte de Bluestone y las autoridades guatemaltecas, la falta de información respecto a los estudios de impacto ambiental ante un nuevo proyecto que combina la explotación de oro y la producción de energía geotérmica, y sobre todo, la falta de consulta a las comunidades afectadas.   

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